Las preguntas que revelan la verdad detrás de tu sufrimiento

Podemos encontrar que muchas veces nos quedamos por miedo a la soledad, o tal vez encontramos que le estamos dando demasiada importancia a algo que no la tiene o que se podría superar fácilmente, o nos pone en evidencia una dependencia tal como :” Es que yo sin….. no podría vivir”

Otra pregunta que ayuda mucho es: “Cómo llegué yo a esta relación?” y “Cómo llegamos a esta situación?” así podremos identificar qué fue lo que se sembró y cuando para estar cosechando lo que tengo hoy y hacernos responsables de lo que nos corresponde y entregar aquello que no.

En este proceso es importante Identificar, Reconocer y Aceptar nuestro sentir. Si estamos tristes, estamos tristes y a lo mejor la forma como el otro percibe mi tristeza y la interpreta es como mal genio o al revés. Es importante validar nuestro sentir porque la única persona que sabe como se siente es uno mismo, nadie mas, entonces la única persona que está en capacidad de decir es así es uno, nadie más. Este es un aspecto supremamente importante al momento del dialogo entre parejas y con otros ya que por lo general se cae en afirmaciones como. “Pero no deberías sentirte así,” o “ Tú no te puedes sentir así porque..” y otras tantas que invalidan el sentir de alguien. También no invita a salir de la tendencia a hacer sentir culpable al otro con:” Es que tu me heriste, me maltrataste, me agrediste” afirmaciones que tienden a recrudecer la discusión y mas que soluciones aumentan el conflicto. De hecho, cuando podemos plantear las cosas como:” Cuando tú haces …., yo me siento….” Permite distribuir responsabilidades y no culpar. Eso cambia notablemente la conversación, la hace más equilibrada, pareja y quita la tensión que produce la culpa.

Otra pregunta importante para hacerse es :”Y para qué me sirve esto? ¿Cuál es el beneficio que obtengo de…?”. Casi siempre la respuesta que se obtiene es :”Para nada”, pero bien sabemos que no es cierto, si se da esa respuesta, o actuamos de la misma manera en varias ocasiones es porque hemos obtenido algún tipo de respuesta que nos provee algún tipo de “ganancia” así en lo cotidiano lo que sea que obtengamos no se le vea como beneficio. ¿La persona que después de que alguien se porta mal con ella y responde que no obtiene beneficio que ella solo “sufre”, podría empezar a observar y que pasa cuando sufres? ¿Recibes más atención, te autocompadeces y te encuentras motivo para hacer otras cosas? O si sufro, me victimizo y no tengo que hacerme responsable de…. Son beneficios que por lo general no son aceptados como tales o no son bien vistos pero no por ello dejan de serlo.

Las consecuencias nos llevan definitivamente a tomar consciencia de que somos completamente responsables de nuestra vida y esto no siempre es fácil de ver, ni de aceptar. Ellas van de la mano de temas como la responsabilidad, los miedos, la aceptación, la aprobación. El miedo a la equivocación y muchos otros temas que se procura no abordar por incómodos pero también porque por lo regular se hacen de manera inconsciente. Bien sabemos que el inconsciente lleva a su territorio todo aquello que las personas sentimos que nos desbordan o superan, todo lo que no estamos en capacidad de enfrentar pero que si se va acumulando tiende a escaparse por las rendijas de la frustración, la sensación de impotencia o incapacidad. Nos llevan de esta manera a situaciones que no logramos entender y mucho menos abordar sin un apoyo terapéutico especializado. En ocasiones el mismo inconsciente nos lleva a repetir una y otra vez la misma situación (con algunas variaciones mas de forma que de contenido) una y otra vez con la intención de que en cada ensayo se pueda solucionar o reparar sin lograrlo, se le llama Compulsión a la Repetición. De esta manera, vamos construyendo nuestra vida a partir de las consecuencias de nuestros actos, muchas veces sin darnos cuenta, toda nuestra vida estamos sujetos a tomar decisiones incluso cuando creemos que no decidimos, lo hacemos y por lo tanto siempre hay consecuencias. Cuando aceptamos este hecho podemos construir una vida más consciente, no quiere decir que con menos equivocaciones, pero si con menos miedo a equivocarnos y por lo tanto con mayor probabilidad de aprendizaje.